Nunca me detuve a pensar en la forma de cómo moriría...Nunca hasta aquella vez en la que sentía la fría y metálica sensación que me producía al rozar la hoja del cuchillo sobre mi muñeca del brazo izquierdo...
Pensaba: la muerte es fácil, apacible...Pero lo cierto es que en ese preciso momento me dí cuenta de otra cosa: estaba muriéndome. Cada segundo, cada minuto...cada momento nos hacemos más viejos o estamos más próximos...al finaL. En cambio decidí no hacerlo. De todos modos la muerte me iba a venir tarde o temprano, así que decidí vivir la vida como si fuese el último día de mi existencia.
La vida no tiene sentido, verdad? Vivir sabiendo que al final morirás, es algo...que sigue siendo un sinsentido para mí. Será que lo que verdaderamente importa son las experiencias que uno vaya viviendo mientras viva...sean buenas o...malas.
¿Puedo tener un móbil con cámara?
Fue lo primero que se me ocurrió preguntarle a mi madre que me había prometido "una nueva vida".
En mi país nunca nos dábamos muchos gustos como en aquella época. Para mí resultaba ser algo asombroso y beneficioso. Ahora salíamos de compras, me compraba todo lo que quería y los fines de semana estábamos juntos y nos íbamos a comer fuera. La verdad que económicamente nos iba de maravilla. Pero en realidad no me sentía bien del todo: me sentía sólo. Los días de semana no tenía oportunidad de hablar con alguien durante el día. Mi padres trabajaban y venían muy cansados. Apenas tenía 4 amigos en el instituto...Era muy solitario. Realmente me había acostumbrado a estar con gente gracias a mis amigos que tuve en la secundaria pero ahora había comprendido que habia que volver otra vez a la soledad, con la que ya había compartido grandes momentos de mi vida.
Al principio me pareció algo que podría sobrellevar. Estar sólo no está mal...pero...el estar complemente sólo...eso sí que está mal. No podía contar por completo lo que me pasaba por dentro, ni a mis padres, ni a mis nuevos amigos. No podría recibir un abrazo de consuelo, no podría recibir...atención alguna. Me reconfortaba mucho hablar con algunos de mis amigos a los que llamaba por teléfono; pero me dí cuenta de que era distinto. Ellos ya estaban con otros asuntos en sus vidas: la universidad, el trabajo, etc. Empezaba a alejarme de ellos poco a poco. Total, ¿qué podrían hacer ellos por mí ahora?`pensaba. Me deprimí mucho cuando un amigo me contó que habían estado hablando mal de mí, e inventarse cosas de mí que no eran ciertas. Cosas como que me acosté con un tío de clase (feo) o que escribí una carta hablando basura de la gente. La gente es muy envidiosa-pensé.
Y por qué habrían ido al aeropuerto a despedirse de mí? Todo fue mentira. Y yo me lo creí.
Ahora me comunico muy poco con ellos...de hecho, con todos ellos: mis "amigos de la secundaria".
Yo trataba de seguir adelante todos los días. Aunque las mates se me daban fatal, y la química regular. Siempre suspendía Biología. "Debí de haber elegido el bachillerato de humanidades"-pensaba. En realidad quería estudiar Turismo o Filología Inglesa; hasta ahora no sé por qué elegí ese bachillerato. A lo mejor porque en mi país se me daban bien...y porque-debo reconocerlo-me encanta la naturaleza.
En clase habían unos pocos, y yo me sentaba en la parte central, adelante del todo, de tal modo que la profe de mates casi siempre me sacaba a la pizarra para resolver algunos ejercicios: la mayoría de las veces fallaba. Me sentía tan estúpido, No como Raisa, mi compañera de pupitre, una listísima alumna sabelotodo.
Lo peor de todo no era que no sólo era malo en Mates...todo se me daba fatal, HASTA LENGUA!!...sólo me podía recofortar con Inglés.
Siempre pensaba que había recibido poca preparación y además el sistma educativo es distinto del de latinoamérica. En España se habla el español, y a veces me costaba entender cosas...Y me dí cuenta de que me tenía que adaptar "de narices"...como se suele decir aquí. xD
Con respecto a mi vida social...era nula, o sea, "CERO PATATERO". Nunca quedé con mis nuevos amigos (españoles todos). Me resultaba muy difícil seguirles la onda :S Me era difícil acoplarme a este "mundo".
Pero lo más bonito de este cambio fue conocer. Conocer nuevas formas de vida, nuevas formas de pensar, de organización...Era casi como estar en el paraíso (comparado a mi país claro). Y ver los monumentos, y los parques, El Retiro!, la Gran vía! Y de noche...wow! Las luces de neón...todo era tan...interesante. Qué pena que no pude enseñárselo todo a mi tía Frida cuando vino a visitarnos en diciembre del 2005. Sólo se quedó 10 dias y vino sólo por el cumple de mi madre. En aquel entonces no conocía nada de aquello porque no salía casi nada.
Mi tía Frida sabía que yo era gay, pero ella estaba esperando a que yo se lo dijera. Sin embargo...yo también sabía que ella también era homosexual y de que tenía novia. Me pregunto por qué a veces la gente espera cosas de otras personas que ni siquiera ellos mismos pueden...dar. En fin. Eso me dió motivos a no confiar mucho en ella. No se lo dije.
Cuando mi tía Frida se fue a California, días después mi madre me compró un ordenador y una cámara digital (por mi cumpleaños).Yo, claro, estaba totalmente fascinado, todo eso era para mí :D pero todo eso eran cosas que luego de un par de años ella misma me quitó.
Me enteré de un centro de perfiles al que me di de alta con mis fotos tan chulas (son tan fotogénico). Me hablaban chicos a montones...era fantástico...pero también era algo adictivo y aterrador. "Esto tiene que acabar"-pensaba.
Ya era Navidad, y por tanto, mi cumpleaños. Cumplía sólo dieciséis años. Todo estaba listo, y yo tenía cierta ilusión como los niños, los ojos me brillaban. El saber que pasaría la Navidad con mis padres nuevamente me hacía mucha ilusión...(ahora pienso :"qué patético") Sin embargo, mis ojos cambiaron y mi mirada también. Mi sonrisa se desvaneció cuando oía desde el pasillo que mi madre estaba hablando por teléfono con mi tía Frida. Dicen que la curiosidad mató al gato...y vaya...sí que es cierto. Escuché a mi madre llorando como nunca, hablaba con mi tía Frida y le decía que echaba de menos a Lisa, y que deseaba que "sus papeles" se apresuraran para que esté con ella nuevamente...Mi madre estaba llorando porque extrañaba a Lisa. Minutos después le dije desde el pasillo que saliese para cenar. Las cenas navideñas son muy tradicionales en las familias. Pero mi madre me dijo que no iba a cenar. Se quedó en su habitación...toda la noche.
Al final me rendí y acepté lo que era: un maricón. Dicen que la verdad te libera...y que por lo tanto...sería feliz. Tardé un par de meses en decírselo a mi madre. Como ya había dicho , se puso a llorar. Pensó que me iba a ir muy mal en la vida. No se equivocaba. Pero yo soy así y...es mi cruz ser quien yo soy. No puedo negarlo y no puedo matarme por eso. Sin embargo...días después mi madre ya no quería salir, ya no gastaba como antes, me "aconsejaba" a modo severo que vaya buscando un trabajo, que en casa no hacía nada...etc. Su comportamiento cambió radicalmente conmigo. Bueno, al menos no me echó de casa.
Me acuerdo que un día ella me dijo, sin razón alguna, toda ebria y borracha : "eres malo". Y minutos después mi padre (también borracho) me dijo: "tu hermana si estuviera aquí...ufff..." e hizo un ademán el cual mi padre quería expresarme su favoritismo hacia Lisa, que Lisa era mejor que yo...¿será posible?-pensaba ya en mi cama tras haberlos acostado a mis dos padres en la suya. La verdad es que yo siempre he pensado que nadie es mejor que nadie, pero ése día mi padre me hizo pensar que a lo mejor tenía razón...
Días después...pensaba en todo aquel cambio que significaba para mi estar en donde estaba. Me iba mal en todo. No podía soportarlo más. Y cogí un cuchillo de la cocina y me fui a mi habitación...pensaba y pensaba en millones de cosas las cuales me hacían llorar. El corazón me latía muy fuerte y me dolía fuertemente en el pecho...Me rozaba la hoja del cuchillo en mis venas...estaba adolorido, me dolía la cabeza y las manos me sudaban. No podía dejar de pensar en toda mi vida, en todos mis 16 años. Todo era tan de mentira: mis padre, mi madre, Lisa, mis amigos, el instituto, mi vida "social", mi adaptación a España, mi homosexualidad y sus consecuencias...Los años de humillación y de marginación. Ví la cara de vergüenza que Lisa siempre ponía cuando un amigo suyo me conocía. Volvía a escuchar las palabras de mis padres borrachos en mis oídos. La hipocresía de mi tía Frida. La desconfianza en el mundo entero. Odiaba todo aquello. La cabeza me daba vueltas hasta que caí al suelo...
Nadie supo de ello, nadie se enteró. Nadie estuvo allí. Nadie.
Cuando me levanté ya era de noche, mis padres ya estaban por llegar; así que lo guardé todo y decidí darme un baño de agua fría.
Cuando mis padres entraron por la puerta yo simulaba estar haciendo los deberes en la mesa del salón viendo Rebelde Way y comiendo regalices. Ellos me preguntaron : ¿qué tal? a lo que yo respondí con cierto retintín: ¡de maravilla!

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